El karate mental y el descubrimiento de uno mismo

07.07.2016 00:00

Recordemos que todas las esperanzas están en nosotros mismos. Cuando desde la humildad, pero también desde la conciencia de que somos la maravilla más grande del universo conocida hasta el momento, caemos en la cuenta de nuestra verdadera potencialidad interna, cualquier hombre o cualquier mujer crece hasta límites insospechados y puede llegar a ser capaz de realizar la mayor de las proezas.

 

Y es que, sin saberlo, todos somos héroes y gigantes desconocidos que nos ocultamos bajo apariencias corrientes y hasta vulgares. Ese héroe, ese diamante en bruto que llevamos dentro, está allí y las personas, las situaciones más críticas y las catástrofes no hacen más que revelarlo.

 

Pero ¿cómo descubrir ese yo interior, ese potencial oculto en nosotros y en los demás? El karate mental permite llegar al conocimiento de uno mismo, de las habilidades y del potencial que debemos desarrollar y saber aplicar, pero también nos permite conocer nuestros miedos, temores, frustraciones y, por lo tanto, ser conscientes de lo que nos hace vulnerables. A su vez, también comporta conocer al otro, comprenderle.

 

Este descubrimiento podría dividirse en dos partes, en dos fases en las que nos enfrentamos a diferentes aspectos de nuestra persona. En la primera, hacemos memoria de cómo nuestros pensamientos habituales, positivos o negativos, conforman el patrón según el cual vamos entretejiendo cuanto nos sucede en la vida. Ahí es donde la firme disposición mental optimista vital que hace esperar el éxito y no el fracaso hace posibles todos los «milagros» humanos.

 

Sin embargo, el polo opuesto, esa otra parte de nosotros mismos, es decir, el temor, los miedos paralizantes y las actitudes mentales de abandono y desesperanza, son el gran hándicap, el gran azote del género humano, que pueden provocar que esa disposición optimista no prevalezca. El karateka mental reconoce esos temores, pero los controla, no deja que le paren, le paralicen o le hagan desistir en su empeño.

 

Y lo mismo ocurre con los demás. El karate mental ayuda a conocer a los demás y descubrir tanto sus puntos fuertes como sus vulnerabilidades. Al final todo es cuestión de saber distinguir entre «personas solución» y «personas problema», tónicas o tóxicas.

 

Bernabé Tierno

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